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5 pasos para una cosecha eficiente

  1. Tenga en cuenta cómo le va.

Mire por detrás de la cosechadora y cuente las espigas que hay en un tramo de 30 pies (o en una fila de 12, 15 pies es 1/100 acre). Use la siguiente fórmula como regla: Una espiga caída equivale a 1 fanega perdida por acre. Si usted ve que pierde más espigas de las deseadas, sabrá que existe un problema en la parte frontal de la cosechadora. Hanna dice que el 60% de las pérdidas de cosecha de maíz se deben al cabezal.

En ese tramo de campo cosechado detrás de la cosechadora, escave más profundo, y busque granos dispersados. Cuéntelos en varias áreas de 1 pie cuadrado para obtener una media.

“Es importante hacer esto en el cabezal y a lo largo del campo,” comenta Hanna. “La variabilidad puede ser alta.”

Si usted descubre que la cosecha que usted pierde es menor de 1 fanega por acre y ese es su objetivo, no toque nada y siga cosechando.

  1. Encuentre al culpable.

Si sus pérdidas son inaceptables, determine dónde está el fallo. Si el problema es que se deja espigas enteras, el problema tiene que estar en el cabezal. Compruebe el resto del cultivo sin cosechar. Si la mayoría de las espigas caídas están por delante de la cosechadora, no puede echarle la culpa a la cosechadora por ello.

Para comprobar las pérdidas de desgranado, trabaje una zona de cultivo de 15 a 30 pies, luego vuelva hacia atrás y compruebe cada fila individualmente. Esto le dirá si está perdiendo grano en el cabezal en vez de en la parte trasera de la cosechadora debido a un problema de la era o de la separación. También puede que se encuentre con que las pérdidas de grano proceden de una o dos filas, así podrá concentrarse en solucionarlas, declara Hanna.

Si usted determina que tiene un problema de cabezal, Hanna recomienda seguir la siguiente lista de verificación:

  • Configurar los platos de la cubierta a 1,25 pulgadas de separación.
  • Hacer que las cuchillas toquen ligeramente el suelo.
  • Asegurarse de que los salvadores de espigas, cadenas, rodillos y las cuchillas de desechos estén en buena condición y ajustados a las especificaciones manuales.
  1. Métase dentro.

Si la pérdida de grano no ocurre en la parte frontal pero ocurre en la trasera, el problema es interno.

Comience revisando los ajustes de trillado, dice Hanna. Por ejemplo, una velocidad normal de rotor en algunas cosechadoras es de 300 a 375 revoluciones por minuto (rpm), así que empiece por abajo y vaya ajustando todo en incrementos de 25 rpm. La razón por la que hay que empezar con bajas velocidades es debido a que cuanto más rápido va el rotor, habrá una mayor cantidad de mazorcas rotas.

Lo mismo ocurre con la configuración cóncava entre el rotor y el cilindro. Empiece con la configuración más ancha con el menor daño de cultivo. Busque pérdidas de grano o malas separaciones y ajústelo de manera más estrecha cuando sea necesario. Vaya ajustándolo en pequeños incrementos hasta que las pérdidas estén dentro de un baremo aceptable.

“Mientras está configurando esto, busque roturas o bordes cortantes en los desgranadores de barras y sinfines,” comenta Hanna. “Estos pueden romper la envoltura del grano y dividir las semillas.”

  1. Haga que fluya.

El área del separador necesita una potencia de ventilador óptima. Comience con la configuración de ventilación más alta. Si hace volar al grano en la parte trasera, vaya bajándolo poco a poco.

Compruebe las echaduras de la parte inferior de la cosechadora buscando mazorcas recuperables, mazorcas parciales y residuos que puedan ser recuperados por la cosechadora. Debería haber pocas mazorcas en las echaduras.

Si puede ver mazorcas completas, abra los tamices para recoger más en el sinfín de grano limpio. Muchas echaduras tienen demasiado daño en el grano, y probablemente esté perdiendo fanegas en la parte trasera.

  1. Encuentre el punto perfecto.

“El trillado se realiza mediante la violencia del cultivo y mediante los residuos de cultivo que se trillan unos contra otros en los desgranadores de barra en el rotor,” aporta Hanna. “Si opera la máquina cuando está demasiado llena, puede apilarlo o dejar material sin trillar. Si no está lo suficientemente llena, destroza el cultivo y reduce la calidad del grano. Usted tiene que encontrar ese punto perfecto entre demasiado y escaso, haciendo que la máquina trabaje llena y obteniendo la máxima eficiencia.

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